Cuando el termómetro supera los 30 grados y ni siquiera la sombra se convierte en un alivio, empiezan los éxodos masivos para buscar refugio en el fresco de la montaña o la brisa del mar. ¿Qué hacer si no nos podemos ir de vacaciones o si la temperatura dentro de casa es insoportable?

Quienes opten por instalarse bajo el aire acondicionado, deben tener cuidado si no quieren ver sus bolsillos afectados por la factura eléctrica. Elegir el dispositivo adecuado y cambiar ligeramente nuestros hábitos, entre otras cosas, pueden ayudarnos a sobrevivir a los meses más cálidos sin declararnos en bancarrota.

1. Elige el equipo más adecuado

Comprar el equipo más potente o el más barato no se traduce siempre en la mejor elección. Una de las claves para conseguir un consumo inteligente es poner atención en la etiqueta energética del dispositivo, ya que “hay aparatos que consumen hasta un 60% más de electricidad para el mismo nivel de prestación”, informa el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) .

2. Cuidado con la temperatura

Un error que solemos cometer es poner el aire acondicionado a una temperatura más baja de la deseada, con el objetivo de enfriar más rápido la estancia. De esta manera, lo único que conseguiremos que suba más rápido el coste de la factura: cada grado menos implica un consumo adicional del 8%, según IDAE.

3. No vale cualquier ubicación

“Para que el termostato refleje correctamente la temperatura, no hay que colocarlo en zonas con corrientes, por ejemplo en proximidad de una puerta, ni cerca de fuentes de calor, como pueden ser bombillas incandescentes, un horno o un televisor”, recomienda Victor Zarza, ingeniero técnico industrial experto en climatización. “Esto desvirtuaría la medición”.

4. Usa el aparato de manera eficiente

Aunque mantengamos el aire acondicionado encendido durante todo el día, podemos reducir su consumo con unas sencillas prácticas. En primer lugar, debemos cerrar las puertas y las ventanas cuando decidamos ponerlo en funcionamiento, para evitar que el frío se disperse y se vaya por los pasillos o a las habitaciones que utilizamos menos. Asimismo, impediremos que la brisa que desprende nuestro aparato entre en contacto con la corriente tórrida del exterior.

En segundo lugar, hay que dedicar algo de tiempo a la limpieza del equipo. Zarza aconseja limpiar los filtros split (de pared) un par de veces por temporada.

También hay que estar pendiente del funcionamiento del aparato: si el aire que desprende no sale tan frío como cuando lo instalamos, puede que haya problemas con el fluido refrigerante. “En este caso habrá que llamar un técnico para que revise el funcionamiento del equipo y restablezca la carga correcta”.

5. Busca otros aliados contra el calor

Los aparatos de aire acondicionado no son el único remedio a las altas temperaturas. Existen otras maneras, complementarias y más económicas, para reducir la temperatura interna de nuestro hogar. Por ejemplo, ventilar en las horas más frescas del día. Otros aliados, sobre todo si nuestra vivienda está expuesta al sol, serán los toldos, las persianas y las pérgolas.

Habrá también que intentar usar los electrodomésticos que producen calor (como horno o plancha) en las horas menos cálidas del día, y procurar alternar el uso del acondicionamiento con ventiladores, que son más económicos, tanto de techo como de pared. Estas sencillas prácticas nos pueden hacer ahorrar hasta un 30% en el consumo de aire acondicionado.





Fuente: elpais.com